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ARIEL COLMENARES


AGOSTO 2011

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martes, 11 de enero de 2011

Un poema de Lenin

Fuente: http://www.magicasruinas.com.ar/literatura/un-poema-de-lenin.htm

La Revisa CRISIS publica, por primera (mayo 1973) vez en castellano, el texto completo del único poema escrito por Lenín. La traducción es de Waldo Rojas. quien utilizó la versión francesa de Gregoire Alexinsky. Este texto no figura en las Obras completas de Lenin. El poema fue escrito durante la primavera de 1907, año que su autor pasó en Selvista, aldea de Finlandia. Allí pudo descansar luego de un año y medio de intensa actividad política casi siempre en la clandestinidad. Durante su estadía en la aldea finesa mantuvo largas. discusiones sobre literatura revolucionaría y creación poética con Piotr Al, alias que utilizaba Gregoire Alexinsky, miembro del partido social demócrata ruso, diputado de Petersburgo en la Duma. Para ilustrar estas discusiones Lenin escribió en tres días este poema. El trabajo que presentamos debió publicarse en la revista de Ginebra Raduga (Arcoiris) dirigida por Piotr Al, pero la publicación dejó de aparecer antes de incluir en sus páginas este poema que firmaba "Un ruso".






Borrascoso año aquel. Los Huracanes sobrevolaban


El país entero. Se desataban los nubarrones,


Sobre nosotros se precipitaba la tempestad, y el granizo y el trueno.


Heridas


Se abrían en los campos y en las aldeas bajo los golpes del azote terrestre.


Estallaban los rayos, los relámpagos redoblablan violencia.


El calor quemaba sin piedad, los pechos estaban oprimidos


Y el reflejo de los incendios alumbraba


Las tinieblas mudas de las noches sin estrellas






Trastornados los elementos y los hombres,


Los corazones oprimidos por una inquietud oscura,


Jadeaban los pechos en la angustia,


Resecas las bocas se cerraban.


Mártires por millares han muerto en las tempestades sangrientas.


Pero no en vano han sufrido ellos lo que han sufrido y la corona de espinas.


En el reino de la mentira y de las tinieblas; por entre esclavos hipócritas


Ellos han pasado como las antorchas del porvenir.


Con trazo de fuego, con un trazo indeleble,


Ellos han grabado ante nosotros la vía del martirio,


Y en la carta de la vida han estampado el sello del oprobio


Sobre el yugo de la esclavitud y la vergüenza de las cadenas


El frío arrecia. Las hojas se marchitan y caen


Y cogidas por el viento se arremolinan en una danza macabra.


Viene el Otoño gris y pútrido,


Lagrimeante de lluvia, sepultado de barro negro.






Y para los hombres la vida se hizo detestable y opaca.


Vida y muerte les fueron igualmente insoportables,


Les rondaron sin tregua la cólera y la angustia.


Fríos y vacíos y oscuros sus corazones como sus hogares.


Y de pronto, ¡la Primavera! Primavera en pleno Otoño putrefacto,


La Primavera Roja descendió sobre nosotros, bella y luminosa,


Como un presente de los cielos al país triste y miserable,


Como una mensajera de la vida.






Una aurora escarlata como una mañana de mayo


Se levantó en el cielo empañado y triste;


El sol rojo, centelleante, con la espada de sus rayos


Perforó las nubes y se derruyó la mortaja de la bruma.






Como el fuego de un faro en el abismo del mundo,


Como la llama del sacrificio en el altar de la naturaleza,


Encendido para la eternidad por una mano desconocida,


Trajo hacia la luz a los pueblos adormecidos.






Rosas rojas nacieron de la sangre ardiente,


Flores de púrpura se abrieron,


Y sobre las tumbas olvidadas


Trenzaron coronas de gloria.






Tras el Carro de la Libertad,


Y blandiendo la Bandera Roja,


Fluían multitudes semejantes a ríos,


Como el despertar de las aguas con la primavera.






Los estandartes rojos palpitaban sobre el cortejo,


Se elevó el himno sagrado de la libertad


Y el pueblo cantó con lágrimas de amor


Una marcha fúnebre para sus mártires.






Era un pueblo jubiloso,


Su corazón desbordaba de esperanzas y de sueños,


Todos creían en la libertad que venía,


Todos, desde el sabio anciano hasta el adolescente.






Pero el despertar sigue siempre al sueño,


La realidad no tiene piedad,


Y a la beatitud de las ensoñaciones y de la embriaguez


Sigue la amarga decepción.






Las fuerzas de las tinieblas se agazapaban en las sombras


Reptando y silbando en el polvo. Esperaban.


Y repentinamente hundieron sus dientes y sus cuchillos


En las espaldas y los talones de los valientes.


Los enemigos del pueblo, con sus bocas sucias,






Bebían la sangre cálida y pura


Cuando los amigos inocentes de la libertad,


Agotados por penosas caminatas,


Fueron cogidos de sorpresa, soñolientos y desarmados.






Se esfumaron los días de luz,


Los reemplazó una serie interminable y maldita de días negros.


La luz de la libertad y el sol se extinguieron.


Una mirada de serpiente acecha en las tinieblas.






Los asesinatos crapulosos, los pogroms, el lodo de las denuncias,


(progrom:asesinato y saqueo de judíos)


Son proclamados actos de patriotismo,


Y el rebaño negro se regocija


Con un cinismo sin freno.






Salpicado con la sangre de las víctimas de la venganza,


Muertas de un pérfido golpe


Sin razón ni piedad,


Víctimas conocidas y desconocidas.






En medio de vapores de alcohol, maldiciendo, mostrando el puño,


Con botellas de vodka en las manos, multitudes de granujas






Corren, como tropel de bestias,


Haciendo sonar las monedas de la traición,


Y bailan una danza de apaches.






Pero Yemelia, el pobre idiota,


(Yemelia:diminutivo de Yemelian (Emiliano), entre los rusos es sinónimo de necio)


A quien las bombas han vuelto más tonto y asustadizo, tiembla como un ratón,


Y en su festón se pone con aplomo La insignia de los Cien Negros.


(Cien Negros:partido zarista, policial, antisemita y reaccionario, precursor ruso del nazismo)






La risa lúgubre de los búhos y de las lechuzas


Resuena en la oscuridad de las noches, anunciando la muerte de la libertad y de la alegría,


Y un Invierno cruel, con la nieve tempestuosa,


Viene del reino de los hielos eternos.






Con sus nieves espesas, semejantes a una mortaja blanca,


El invierno ha vuelto al gran país.


Atando a la Primavera con cadenas de hielo,


El frío-verdugo ¡e ha dado muerte antes de tiempo.


Como manchas de barro, por aquí y por allá, aparecen


Las pequeñas islas negras de las aldeas miserables sepultadas bajo las nieves.






El hambre junto a la miseria y al frío pálido


Por doquiera se guarecen en las moradas apestosas.


A través de la llanura de nieve sin fin,


A través de las estepas, sin medida ni límite,


Donde en el verano el viento ardiente trae consigo un calor tórrido,


Aciagas borrascas de nieve van y vienen como blancos pájaros rapaces.


La tempestad aúlla como una bestia salvaje y de pelambre enmarañada,


Precipitándose sobre cuanto conserve una gota de vida,


Y vuela, con estrépito, como una terrible serpiente alada,


Para borrar de la faz de la tierra todo rastro de vida.






La tempestad doblega a los árboles, quiebra los bosques,


Amontona la nieve en las montañas heladas.


Los animales se han guarecido en sus cubiles.


Han desaparecido los senderos y el viajero es engullido sin dejar huella.






Magros lobos acuden, hambrientos,


Yerran sobre los pasos de la tempestad,


Feroces, la presa se arrebatan los unos a los otros,


Aúllan a la luna, y todo lo vivo tiembla de espanto.






La lechuza ríe, el lechy salvaje golpea las manos.


(Lechy:espíritu del bosque según los cuentos populares rusos)


Ebrios, los demonios negros giran en torbellino


Y hacen chasquear los ávidos labios: olfatean ellos una gran matanza


Y esperan la señal sanguinolenta.


El hielo cubre todo, muerte en todas partes, todo yace yerto.


Toda vida pareciera esfumada,


Una fosa común el mundo entero, una fosa única.


Ni siquiera las sombras de la vida libre y luminosa.






Pero es aún temprano para que la noche triunfe sobre el día,


Para que la tumba celebre su fiesta de victoria sobre la vida ...


Aún bajo cenizas se incuba la chispa.


La chispa que la vida reanimará con su soplo.






La flor de la libertad quebrada y deshonrada


Ha sido pisoteada y muerta está por siempre.


Los negros se regocijan al ver aterrado al mundo de la luz,


Pero en la tierra natal el fruto de esta flor ya espera en el subsuelo.






En las entrañas de la madre el grano milagroso


Misterioso se conserva e invisible;


Ha de ser alimentado por la tierra, se reanimará en la tierra,


Para renacer a una vida nueva.






Llevará el germen ardiente de la nueva libertad,


Fundirá la corteza de hielo, la resquebrajará,


Crecerá y -árbol gigante- iluminará el mundo con su follaje rojo,


El mundo entero surgirá a su luz, y bajo su sombra congregará a todos los pueblos.


¡A las armas, hermanos! ¡La felicidad está cercana! ¡Coraje! ¡Al combate! ¡Adelante!


¡Despertad vuestros espíritus! ¡Expulsad de vuestros corazones el miedo cobarde y servil!


¡Estrechad vuestras filas! ¡Todos unidos contra los tiranos y los amos!


¡La suerte de la victoria está en vuestras poderosas manos de trabajadores!


¡Coraje! ¡Este tiempo de desgracias pasará rápido!


¡Levantaos como uno solo contra los opresores de la libertad!


La Primavera llegará ... se acerca ... ya viene.


¡La roja libertad, tan bella, tan deseada, camina hacia nosotros!






Autocracia


Nacionalismo


Ortodoxia


Ya demostraron irrefutablemente sus altas virtudes:


En su nombre se nos golpeaba, se nos golpeaba, se nos golpeaba,


Hasta la sangre misma se castigaba a los mujiks,


Se les quebraban los dientes,


Se sepultaba a los hombres en los presidios, encadenados,


Se saqueaba, se asesinaba,


Para nuestro bien, según la ley,


Para la gloria del Zar y la salud del Imperio,


Los servidores del Zar daban de beber a los verdugos,


Con el vodka del Estado y la sangre del pueblo


Sus soldados regalaban a sus rapaces cuervos.






Se daba de beber a los ejecutores de las altas órdenes,


Se alimentaba a sus cuervos rapaces


Con los cadáveres aún tibios de los esclavos rebeldes


Y con los cadáveres dóciles de los esclavos más fieles.






Con una oración ardiente, los servidores de Cristo


Regaban de agua bendita un bosque de horcas.






¡Hurra! ¡Viva nuestro Zar!


¡Con su nudo corredizo bien jabonado y mejor bendecido!


¡Viva el esbirro del Zar,


Con su látigo, su sable y su fusil!






¡Soldados, ahogad vuestros remordimientos


En un pequeño vaso de vodka!


¡Disparad, valientes, sobre los niños y sobre las mujeres!


Matad el mayor número posible de vuestros hermanos para divertir al padrecito.






¡Y si tu propio padre cae bajo tus balas,


Que se ahogue en su sangre, vertida por la mano de Caín!


¡Embrutecido por el vodka del Zar,


Mata a tu propia madre, sin piedad!


¿A qué temes tú?


No es a los japoneses, a quienes tienes adelante.


No temes sino a tus prójimos, a tus propios familiares,


Y ellos están del todo desarmados.






Una orden se te da, valet del Zar.


¡Sé como antes una bestia de carga, esclavo eterno,


Enjuga tus lágrimas con tu manga


Y golpea el suelo con tu frente!






Oh, pueblo, fiel, feliz


Amado por el Zar hasta la muerte,


Soporta todo y obedece hasta la muerte ...


¡Y fuego! ¡Látigo! ... ¡Golpead ... !


¡Dios: protege al pueblo,


Poderoso, majestuoso!






¡Que nuestro pueblo reine, haciendo sudar de miedo a los zares!






Con su tropa sin gloria Nuestro Zar está desencadenado,


Con su jauría de servidores despreciados


Los lacayos suyos se festejan


Sin lavar la sangre de sus manos.


¡Dios: protege al pueblo


Durante los días sombríos!


¡Y tú, pueblo, protege la Bandera Roja!






¡Opresión sin límite!


¡Azote de la policía!


¡Tribunales de sentencias súbitas


Como las salvas de las ametralladoras!


¡Castigos y fusilamientos,


Horrible bosque de horcas


Para castigar vuestras rebeldías!






Colmadas están las prisiones,


Los deportados sufren infinitudes,


Las salvas desgarran la noche,


Los buitres se han saciado.


El dolor y el duelo


Se extienden sobre el país natal.


¡Ni una familia ajena al sufrimiento!






Festeja con tus verdugos,


Déspota, tu banquete sangriento,


¡Roe, Vampiro, la carne del pueblo,


Con tus perros insaciables!






¡Siembra, Déspota, el fuego!


¡Monstruo, bebe nuestra sangre!


¡Levántate, Libertad!


¡Flamea, Bandera Roja!






¡Vengaos, castigad,


¡Torturadnos una última vez!


¡La hora del castigo está cercana!


Ya llega el tribunal. ¡Sabedlo!






¡Por la libertad


Iremos a la muerte, a la muerte,


Tomaremos el poder y la libertad,


Y la tierra será del pueblo!






¡En el combate desigual


Cayeron víctimas sin nombre!


Por el trabajo libre,


Sus miradas llamean de amenazas.






¡Repica hasta el cielo,


Eterno carillón del trabajo!


Golpea, martillo, golpea por siempre.


¡Pan! ¡Pan! ¡Pan!






¡Marchad, marchad, campesinos!


Vosotros no podéis vivir sin la tierra.


¿Os estrujaron los señores,


Os oprimirán aún por mucho tiempo?






¡Marchad, marchad, estudiantes!


Muchos de vosotros serán segados en la lucha.


¡Cintas rojas envolverán


Los ataúdes de los que hayan caído!






¡Marchad, marchad, hambrientos!


¡Marchad, oprimidos!


¡Marchad, humillados,


Hacia la vida libre!






El yugo de las bestias reinantes


Es nuestra vergüenza.


¡Expulsemos a las ratas de sus madrigueras!


¡Al combate, proletario!


¡Abajo todos los males!


¡Abajo el Zar y su trono!


Ya brilla la aurora de la libertad estrellada


Y expande su llama.






Los rayos de la felicidad y de la verdad


Aparecen ante los ojos del pueblo.


El sol de la libertad


Nos iluminará a través de las nubes.






La canalla del Zar,


"¡Bajo las patas de los caballos con ellos!",


Dirá la poderosa voz del toque a rebaño


Glorificando la libertad.


Destruiremos las bóvedas de las prisiones.


La justa cólera está rugiendo,


La bandera de la liberación


Conduce a nuestros combatientes.






Tortura, Okhrana,


(Okhrana:policía secreta zarista)


Látigo, cadalso, ¡abajo!


¡Desencadénate, combate de hombres libres!


¡Muerte a los tiranos!






Extirpemos de raíz


El poder de la autocracia.


¡Morir por la libertad es un honor;


Vivir en las cadenas, una vergüenza!






Echemos por tierra la esclavitud,


La vergüenza del servilismo.


¡Oh, libertad, danos


La tierra y la independencia!






http://www.magicasruinas.com.ar/literatura/un-poema-de-lenin.htm


Camarada Chiang Ching: Un fragmento del libro de Roxane Witke





Nota de redacción: Ariel Colmenares
La lucha por la emancipación de la mujer tiene en Chiang Ching a una gran líder revolucionaria. Ni las calumnias de la podrida camarilla reaccionaria que hoy explota y aniquila a miles de trabajadores y oprime a la mujer en China podrán destruir la obra de Chiang Ching y el ejemplo luminoso que esta gran mujer representa en nuestro pueblo, y las mujeres deben seguir su ejemplo y romper las cadenas de la tradición que las subyuga y las hace ver como sexo débil o inferiores al hombre como lo predica la biblia y toda la vieja cultura reaccionaria promovida por el viejo Estado burgués. A continuación, un fragmento del libro Comrade Chiang Ching, de Roxane Witke. Dicho fragmento apareció en http://www.forocomunista.com/t6563-camarada-chiang-ching pero con algunas fallas que he tenido la satisfacción de corregir. El libro mencionado es de suma importancia y necesariamente se le pediría a quien lo tenga que tipee el libro y por favor lo suba al internet para que se encuentre a disposición de las masas. Aquí el texto:


Camarada Chiang Ching
por Honecker el Dom Oct 24, 2010 9:18 pm
Estoy leyendo este libro, de la norteamericana Roxane Witke. Aqui os dejo un esbozo de la obra.


Erguidos, con las miras en el horizonte, firmes ante el aislamiento, calumnias, tortura y peligro de muerte, con desdén conquistador por los aullidos de bestias moribundas y los gemidos de traidores miserables; no es la arrogancia hinchada de los que miden sus ganancias según el sufrimiento de las masas y cuyo futuro es nulo, sino la confianza de una fuerza recién nacida y autoliberadora cuya poder son los miles de millones que comienzan a despertar".


Bob Avakian, Presidente del PCR
Sobre la heroica posición de
Chiang Ching y Chang Chun-chiao
Enero, 1981


* * * * *


El 14 de mayo, los oprimidos del mundo perdieron a una gran líder. La noticia de la muerte de Chiang Ching entristeció e hizo sentir una profunda pérdida revolucionarios de todo el mundo a los que aprendieron de Mao y la Revolución Cultural. Pero los de arriba han callado el significado de la vida y muerte de Chiang Ching y muchos no saben sobre ella más que las mentiras y calumnias que ven en la prensa burguesa. Está claro que la clase dominante odia todo lo que representa Chiang Ching. Pero eso debe despertar la curiosidad de los oprimidos. El pueblo necesita saber sobre ella porque fue una de los líderes revolucionarios más grandes de nuestros tiempos. Y deja un legado y espíritu de rebelión a que debemos aspirar todos los que soñamos con un mundo libre de explotación y opresión.


Chiang Ching dedicó toda la vida a los del fondo de la sociedad: las masas oprimidas de obreros y campesinos que rompieron las cadenas de la tradición, que se atrevieron no solo a tomar el Poder en China sino a seguir revolucionando toda la sociedad, de arriba abajo.


Mao dijo: "Ser resuelto, no temer a ningún sacrificio y superar todas las dificultades para conquistar la victoria". Y esa fue exactamente la clase de vida que vivió Chiang Ching desde el momento que empezó a ser revolucionaria hasta el día que murió. Como mujer, luchaba contra el peso de la tradición y arrastró enormes obstáculos toda la vida. Fue un verdadero ejemplo de lo que significa "desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución".


* * * * *


Chiang Ching nació en la provincia oriental de Chantun en 1914 y se unió al Partido Comunista en 1933, a los 19 años. El partido la mandó a Shanghai, donde se hizo artista de cine y teatro, trabajó con la compañía de Trabajo y Estudio de Shanghai y enseñó en una escuela nocturna para trabajadores. Pero Chiang quería crear obras culturales que se relacionaran más con la lucha revolucionaria. Así que después de unos pocos años pidió que la mandaran a Yenán, la base de apoyo revolucionario establecida bajo la dirección de Mao Tsetung. Llegó a Yenán en 1937 para trabajar con la Unidad de Filmación de Documentales, y conoció a Mao. Durante 40 años serían íntimos camaradas, unidos por el odio al enemigo y el amor al pueblo.


A Mao le interesaban mucho el teatro, los conciertos, la poesía y el arte, y admiraba a las artistas y actrices emancipadas. Sabía que ellas tropezaban con las ideas tradicionales de que las actrices eran mujeres de "mala fama". Como ellas, él reconocía el importante papel del arte y la literatura para moldear la opinión pública. La línea de Mao era que el arte debía servir a la causa revolucionaria. Y fue en el contexto de su aspiración común de crear un arte al servicio del pueblo que Mao y Chiang Ching se conocieron y se enamoraron. El matrimonio hizo muy feliz a Mao y lo hizo entender mejor los problemas del arte y la literatura. Chiang Ching lo influenciaría en esa esfera toda la vida.


Los enemigos de Mao dentro del partido se opusieron a su casamiento. Pero Mao y Chiang estaban resueltos a casarse y el Buró Político del partido finalmente les dio permiso, pero con la ultrajante condición de que Chiang no asumiera ninguna posición en el partido ni participara en asuntos políticos. Incluso en las filas revolucionarias había hombres que se aferraban a las ideas feudales de la inferioridad de la mujer y se horrorizaban ante la idea de una revolucionaria fuerte. Desde entonces en adelante Chiang tuvo que luchar para ser reconocida como líder por derecho propio. Corrían chismes sobre ella. A menudo, cuando los enemigos de Mao querían atacarlo pero tenían miedo de hacerlo abiertamente, comenzaban algún rumor sobre Chiang.


En 1949, el proletariado revolucionario liberó a China y las masas comenzaron construir una nueva sociedad. Era una sociedad socialista con la meta de eliminar toda la opresión y la desigualdad. Una sociedad que movilizó a millones para transformar todas las esferas, ya sea económica, política, filosófica o cultural. Y con la transformación radical de toda la sociedad, la lucha por la liberación de la mujer también avanzó.


Por primera vez, las mujeres de China tenían derechos iguales. El gobierno prohibió la brutal práctica de los casamientos arreglados a la fuerza y le dio a la mujer derecho a divorciarse. Prohibió tratar a las esposas como esclavas domésticas y animó a las mujeres a tomar la iniciativa y unirse a la lucha por construir una nueva sociedad. Fue un movimiento radicalísimo que jaló a la dirección revolucionaria a muchas mujeres y destacó a Chiang Ching como una gran líder revolucionaria.


TOMANDO POR ASALTO A LAS MOMIAS CULTURALES
"En el mundo actual, toda cultura, todo arte y literatura pertenecen a una línea política determinada. No existe, en realidad, arte por el arte, ni arte que está por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la política o sea independiente de ella".


Mao Tsetung, 1942


Intervenciones en el foro de Yenán sobre Arte y Literatura


En la década de los 60, Chiang Ching pasó largos períodos en Shanghai, recuperándose de graves problemas de salud. En ese tiempo asistió al teatro, al cine y otras presentaciones artísticas. Lo que descubrió le chocó y preocupó. Muchas de las obras culturales que vio contradecían directamente las metas de la sociedad socialista. Encontró que prosperaba un "teatro de los muertos": una cultura que promovía las viejas ideas, prácticas y costumbres de las clases explotadoras. Una esfera dominada por conservadores opuestos a la eliminación del privilegio y la desigualdad.


Una de las características de la sociedad socialista es que todavía hay clases y lucha de clases. ¿Seguiría China por el camino socialista o la arrastrarían de vuelta al capitalismo? Las viejas ideas y prácticas persistían: sin un buen empujón no caerían. Y dentro del partido muchos dirigentes actuaban como guardianes del privilegio en vez de líderes de la rebelión contra lo antiguo. Esas eran las fuerzas que Chiang Ching encontró guiando el trabajo cultural del partido. Informó:


"En nuestras óperas reinan emperadores, reyes, generales, cortesanos, letrados y beldades, y para colmo espíritus y monstruos.... En nuestro país hay más de 600 millones de trabajadores, campesinos y soldados, pero apenas un puñado de terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos malos, derechistas y burgueses. ¿Serviremos a este puñado o a los 600 millones? Los cereales que comemos los cultivan campesinos, la ropa que nos ponemos y las casas en que vivimos las hacen los trabajadores, y el Ejército Popular de Liberación hace guardia en los frentes de defensa nacional. Sin embargo no los representamos en la ópera. Artistas, permítanme preguntarles ¿cuál es su posición de clase? ¿Y dónde está la `conciencia' de artista de que siempre hablan?"


Chiang Ching le dio voz a una nueva generación de artistas y público que hacían urgentes demandas. La sociedad estaba cambiando y ellos querían teatro, ballet, música y otras formas artísticas que tomaran en cuenta esa nueva conciencia. Querían obras culturales que denunciaran la vieja sociedad que lucharon tan duro por tumbar. Y querían una cultura que apoyara e impulsara la continua lucha para transformar radicalmente a la sociedad, y no obstaculizarla. Chiang Ching estaba de acuerdo y tomó la delantera para desarrollar una nueva cultura revolucionaria, que las masas adoptaron ampliamente.


De Pekín a Shanghai trastornó la rutina tradicional y se ganó el odio de las fuerzas conservadoras que dirigían el trabajo cultural del partido. Chiang Ching había pasado la década de los 50 investigando y estudiando la esfera del arte y literatura, así que para la década del 60 estaba lista para trabar lucha con los revisionistas como Chou Yang, el ministro de Cultura, quien se oponía tenazmente a representar óperas con temas revolucionarios. Chiang dirigió y desató esa lucha. Habló con artistas, actores y músicos, animándolos a aplicar la línea de Mao sobre el arte y la literatura. Sin consultar con las autoridades respectivas, entró en los teatros y compañías de ballet, y habló directamente con los artistas. Los alentó a criticar el "arte burgués" y a los dirigentes del partido que lo promovieran. En el Teatro Chino de Opera de Pekín, el Teatro de Shanghai de Opera de Pekín, en las academias de ballet de Pekín y de Shanghai, y en muchas partes animó a talentosos artistas jóvenes a oponerse a los anticuados líderes conservadores y crear nuevas obras.


Muchas veces Chiang Ching tuvo que "ir contra la corriente". Los enemigos de la revolución saboteaban su trabajo y la atacaban y calumniaban. Y hubo veces cuando ella y los demás camaradas que seguían la línea de Mao estaban claramente en la minoría. Pero Chiang Ching tenía mucha fe en las masas y contó con ellas para librar la lucha para una nueva cultura revolucionaria. Fue la primera en proponer la "combinación de tres en uno", como método para crear buenas obras modernas. La idea era combinar en grupos directivos cuadros del partido, dramaturgos y masas. Los cuadros proponían un tema; los dramaturgos lo estudiaban, hacían investigación en el seno del pueblo y escribían un drama. Después las masas, que conocían el tema porque lo vivían, discutían la obra y daban su opinión. Así se desarrollaron las obras modelo como el famoso "Destacamento femenino rojo". Finalmente las representaban no solo las grandes compañías profesionales sino toda clase de grupos pequeños de las ciudades y el campo. Más tarde usarían el método de "tres en uno" como modelo para el Comité Revolucionario: la nueva forma de organización directiva desarrollada durante la Revolución Cultural.


OPERA REVOLUCIONARIA DE PEKIN
Chiang Ching es mejor conocida como creadora de la nueva Opera revolucionaria de Pekín. Fue una de las primeras victorias de la Revolución Cultural: la primera salva de una lucha que opuso los partidarios de Mao a los "seguidores del camino capitalista" del partido. Había muchísimo en juego en esa batalla. Chiang Ching sabía que si los enemigos de Mao podían controlar la propaganda y cultura tendrían mucho poder para promover sus ideas. Si los revolucionarios permitían que "emperadores y príncipes" dominaran en la esfera cultural, eso pronto infectaría la estructura social y económica de la sociedad socialista.


La Ópera de Pekín tenía raíces en siglos de arte folclórico, pero era un producto del feudalismo y representaba a una clase privilegiada. Incluso en el socialismo esa forma de arte se resistía al cambio. Las óperas modelo conservaron muchos de los elementos artísticos de la ópera clásica, pero trataban temas políticos actualizados. Chiang Ching también encontró formas de darle más fuerza e impacto a la música tradicional. Agregó instrumentos occidentales, como instrumentos de viento, el timbal, el piano y el harpa. Así podían expresar mejor la variedad de emociones humanas. Y los principales personajes eran las masas y los héroes y heroínas de la revolución. Era un ejemplo de integrar el rico patrimonio cultural de la China en un nuevo arte socialista. Como dijo Mao en 1963: "Las óperas deben desarrollar lo nuevo a partir de lo antiguo; no lo antiguo de lo antiguo".


Los altos funcionarios del partido a cargo de la cultura trataron de bloquear las innovaciones de Chiang Ching. Rechazaron obras de trabajadores y campesinos jóvenes con el pretexto de que eran "inferiores desde un punto de vista técnico" o que los artistas eran "desconocidos". Les ponían obstáculos a las nuevas producciones o las saboteaban: los teatros estaban ocupados, no había lugar para ensayar, no les hacían publicidad. Y repetidas veces intentaron silenciar la dirección de Chiang Ching. Por ejemplo, en un festival de ópera del otoño de 1964 ella hizo un importante discurso sobre la revolución de la Opera de Pekín. Pero eso no se informó hasta tres años más tarde, en 1967.


DIRIGIENDO A LAS MASAS EN LA CREACION DE LA HISTORIA
La intensa lucha de la esfera cultural templó y adiestró a Chiang Ching para batallas más grandes. Quedaba por verse: ¿podría mantener el Poder el proletariado o se lo arrebatarían los dirigentes del partido que querían restaurar el capitalismo? Mao sabía que el problema no podía resolverse echando del partido a un puñado de enemigos; llamó a los millones de masas a lanzarse a la lucha. En ese levantamiento masivo, Chiang Ching se destacó como una gran dirigente.


Chiang Ching ayudó a dar lo que Mao llamí "la señal" para comenzar la Revolución Cultural. Bajo su dirección y la de Mao, se escribió una crítica de la obra: "A propósito de la pieza histórica titulada La destitución de Jai Rui", que era un ataque poco disimulado contra la revolución. Ese artículo fue el toque de clarín que llamó a las masas a denunciar y a botar a los seguidores del camino capitalista dentro del partido. Chiang Ching también dirigió la publicación de la Circular del 16 de Mayo, la importantísima declaración de principios que detalló las metas y métodos de la Revolución Cultural.


El 25 de mayo de 1966 unos estudiantes pusieron en una pared de la Universidad de Pekín lo que Mao llamaría el "primer cartelón de grandes caracteres marxista leninista". Era una crítica del presidente de la universidad y otras autoridades del partido. Mao los apoyó y pidió que el texto se radiodifundiera y publicara en los periódicos. En la Universidad de Pekín pronto estalló una lucha popular que se regó a otras universidades. Chiang Ching reconoció la importancia del levantamiento y decidió viajar a la Universidad de Pekín. Quería hablar con los estudiantes e investigar la situación de primera mano. Encontró que los "equipos de trabajo" que el partido había mandado a Pekín para "guiar" la lucha en realidad pretendían sofocar y desviar a los estudiantes rebeldes.


Chiang Ching se identificó con los estudiantes y tenía enorme prestigio entre ellos. Cuando se formaron los primeros Guardias Rojos ella los defendió y los alentó. Cuando fue nombrada directora auxiliar del grupo central a cargo de la Revolución Cultural, asistió a siete de los ocho mítines de los Guardias Rojos celebrados en Pekín. Más tarde, empezó a cobrar influencia entre los estudiantes una línea ultraizquierdista que incitaba a la violencia para resolver las diferencias en el seno del pueblo. Cabía el peligro de que saboteara la línea de Mao, así que Chiang Ching se zambulló a combatirla. Le dijo a los estudiantes: "No golpeen a otros. La lucha física solo afecta la carne y los huesos; la lucha de razonamiento afecta el corazón".


Chiang Ching también ayudó y apoyó a los trabajadores que se levantaron contra los "seguidores del camino capitalista" en posiciones de autoridad en sus fábricas. En diciembre de 1966, animó a los trabajadores de la Federación Sindical a levantarse y realizar una de las primeras tomas del Poder.


A medida que la Revolución Cultural cobró impulso, los derechistas del partido siguieron oponiéndose a los cambios revolucionarios que se estaban forjando en las esferas de la economía, salud pública, educación y cultura. Chiang Ching nunca se cansó de movilizar a las masas para impedir que los reaccionarios volvieran a poner al mando a los "expertos" y minaran los métodos socialistas. Y cuando Deng Xiaoping y tipos de esa calaña dijeron que China debía abrir sus puertas al capitalismo occidental, Chiang Ching y otros camaradas revolucionarios los denunciaron e hicieron ver que era un plan para vender el país.


Mientras dirigía la Revolución Cultural, Chiang Ching continuó jugando un papel importante en la lucha por desarrollar una cultura revolucionaria. En noviembre de 1966, como asesora cultural del Ejército Popular de Liberación, llamó a los soldados a empuñar pluma, pintura, batuta y cámara y unirse a la lucha por desarrollar arte al servicio del pueblo.


En 1976, cuando los enemigos de Mao revoloteaban a su alrededor, preparándose para un golpe militar, Chiang Ching, Chang Chun-chiao y otros tomaron últimas medidas para impedirlo y salvar la revolución.


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En octubre de 1976, poco después de la muerte de Mao, los reaccionarios seguidores del camino capitalista dieron el golpe que se les había impedido dar por 10 años. Arrestaron a Chiang Ching y en 1981 la enjuiciaron por su papel en la Revolución Cultural. La sentenciaron a la pena de muerte. Pero los nuevos emperadores de China tenían miedo de que su ejecución prendiera una rebelión, y más tarde cambiaron la sentencia a cadena perpetua.


A pesar de que estaba presa, su optimismo revolucionario y espíritu de rebelión trascendió los muros de la censura y mentiras. Durante una década siguió denunciando al gobierno de Deng Xiaoping y nunca abandonó su posición de que "¡se justifica la rebelión contra los reaccionarios!" Poco antes de su muerte salieron informes de que al leer los periódicos, ella acusaba: "Esta no es la línea revolucionaria del Presidente Mao".


Ahora que Chiang Ching está muerta, los opresores siguen calumniándola y mintiendo sobre su vida. Saben lo que significa para los oprimidos tener una dirigente como ella. Saben que las lecciones de su vida son un arma poderosa para todos los que quieren tumbar el sistema y construir una nueva sociedad.


Chiang Ching siempre mantuvo las miras en la meta de la revolución mundial, y su fe en las masas le dio la fuerza y optimismo revolucionarios que le permitieron seguir firme durante tiempos tumultuosos y peligrosos. Estaba dispuesta a perderlo todo para ganarlo todo. Y estaba dispuesta a morir. Por todo eso los defensores de la opresión odian a Chiang Ching y nunca pararán de mentir y engañar con fines de enterrar su legado. ¡Pero no se lo podemos permitir! El pueblo debe enseñar la verdadera historia de Chiang Ching. Debemos recordarla y sostener la causa revolucionaria por la que ella vivió y murió.