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ARIEL COLMENARES


AGOSTO 2011

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miércoles, 25 de mayo de 2011

Cómo el cuidado colectivo de los niños liberó a la mujer en la China maoísta


Li Onesto
Obrero Revolucionario #957, 17 de mayo, 1998
Cuando se reúne un grupo de mujeres para hablar sobre sus problemas, siempre se conversa de los quehaceres del hogar y del cuidado de los niños. La división de las tareas en la sociedad hace que casi siempre la mujer se encargue de cuidar a los niños. Y como saben perfectamente muchas mujeres trabajadoras, eso quiere decir que tienen ``DOS TRABAJOS'': después del trabajo asalariado tiene que atender a los niños y los quehaceres del hogar.

Esta división de las tareas en la sociedad oprime a la mujer. Mantiene a muchas mujeres aisladas en la casa haciendo tareas que entorpecen la mente y agotan el cuerpo. Limita cuánto pueden hacer en la vida y cuánto pueden contribuir a la lucha revolucionaria. La mujer que pasa una gran parte de su tiempo cuidando a sus hijos no puede contribuir plenamente a la sociedad. La mujer no se emancipará hasta que acabemos con esa opresiva división del trabajo.

El problema de ``quién se encarga de los hijos'' es un asunto muy importante entre hombres y mujeres. Muchas mujeres pasan toda la vida peleando con su compañero para que ayude con las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Esta es una lucha que se da por todo el mundo. A las mujeres pobres que consiguen un trabajo de sueldo mínimo, no les alcanza para pagar para que les cuiden sus hijos y por eso muchas tienen que dejarlos con su madre. Las mujeres de la clase media emplean criadas, que casi siempre son inmigrantes que trabajan por salarios bajos y sin beneficios. Y cada vez más oímos decir que la mujer, aunque haga un trabajo importante, ante todo ``tiene que ser mamá''.

Esta situación es insoportable. Esta opresiva división de tareas sociales entre el hombre y la mujer es un problema histórico a nivel mundial.

En la sociedad capitalista la vida de la familia es privatizada. Después del trabajo, millones de mujeres en millones de hogares hacen la misma rutina de siempre: compran, cocinan, limpian, lavan ropa y acuestan a los hijos. Se fatigan en trabajos que hacen solas, cuando muy bien podrían colectivizarse y hacerse de una manera socializada.

Es un desgaste de los recursos humanos. Para el proletariado internacional es un gran problema, porque mientras exista esa situación, la mitad de la humanidad no podrá contribuir plenamente al desarrollo de la sociedad. Por eso enarbolamos la consigna: ``Desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución''.

Todo eso nos debe hacer reflexionar: ¿habrá otra manera de organizar la sociedad para resolver esos problemas?

¡Sí la hay! En la China revolucionaria, Mao Tsetung dirigió al pueblo en la construcción de un Ejército Rojo y en 1949 tomó el Poder y empezó la construcción de la nueva sociedad socialista por más de 25 años. Mao comprendió que la revolución debe liberar a la mujer de los quehaceres cotidianos y del cuidado de los niños. De no resolverse ese problema, la mitad de la sociedad no podría participar, plenamente y con igualdad, en la construcción de una nueva sociedad socialista, libre de toda opresión. Con ese punto de vista maoísta las masas populares de China encontraron una VERDADERA solución a los problemas del cuidado de los niños.

Hoy, la clase dominante de Estados Unidos dice que hay que ``recuperar los valores tradicionales de la familia''. Pero en la China revolucionaria las mujeres tuvieron que luchar CONTRA todos los ``valores tradicionales de la familia'' que las habían oprimido por miles de años.

Este relato de cómo se resolvieron en la China revolucionaria de Mao los problemas del cuidado de los niños es muy pertinente para quienes hoy están luchando para lograr cambios revolucionarios radicales. Demuestra que cuando el pueblo se deshace del sistema actual y conquista el Poder, puede resolver problemas que el capitalismo jamás podrá resolver. Y demuestra que solo la revolución maoísta puede liberar a la mujer.
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En la vieja China, la antigua filosofía de Confucio gobernaba todos los aspectos de la vida y la tradición era una de las principales formas de oprimir a la mujer. Se la consideraba inferior al hombre en todo. El único papel que tenía era servir a su esposo y darle muchos hijos.

Desde el comienzo, Mao declaró que la liberación de la mujer era una parte integral de la revolución. En las zonas liberadas por el Ejército Rojo antes de 1949, hubo mucha lucha contra las tradiciones feudales que oprimían a la mujer. Muchas mujeres del campo y de las ciudades se unieron a la revolución.

Cuando los comunistas tomaron el Poder a nivel nacional en 1949, la mujer recibió el derecho a ser dueña de la tierra igual que el hombre, asó como el derecho a trabajar y participar en el manejo de la sociedad. Pero por toda la sociedad existían ideas atrasadas. Así que la movilización de la mujer para que desempeñara un papel pleno y con igualdad en la construcción del socialismo no fue fácil y no ocurrió inmediatamente.

El Partido Comunista recalcó la importancia de que la mujer ``salga del hogar'' y participe en la vida económica y política de la comunidad. Pero hubo mucha resistencia a eso de parte de los hombres y de otros familiares, como las suegras que querían que las esposas de sus hijos se quedaran en casa y cuidaran a los hijos. Ese fue un problema inmediato que encaró la revolución.

En el campo, donde vive la mayoría de la población, así como en las ciudades, se establecieron asociaciones para la mujer que las ayudaban a luchar con los maridos, padres y suegras que querían conservar las opresivas relaciones familiares. Por ejemplo, si el esposo no dejaba trabajar a la mujer ni participar en reuniones políticas, la asociación organizaba una delegación para ir a hablar con él para que cambiara su manera de pensar. Si la mujer quería salir de noche a una reunión política, se le pedía al esposo que cuidara los hijos.

En la vieja China hubiera sido imposible conseguir que un esposo dejara ir a la mujer a una reunión política y que cuidara los hijos. Así que cuando los hombres se responsabilizaban de cuidarlos, daban un gran paso adelante. Pero no se podía resolver el problema general si se concebía únicamente como un problema individual de cada pareja. En vista del peso de la tradición, la mujer estaba destinada a cuidar los hijos la mayor parte del tiempo, si se seguía considerando un asunto privado de la familia.

Para resolver el problema de veras, tenía que participar la sociedad entera; había que socializar el cuidado de los niños, junto con los otros quehaceres del hogar que tenía que hacer cada familia individual. La socialización de las tareas del hogar fue una parte importante de la construcción de la nueva sociedad en la que todos trabajaban y vivían en mutua cooperación.

ABORDAR EL PROBLEMA DEL CUIDADO DE NIÑOS DE UNA MANERA COLECTIVA

A principios de los años 50 se estableció una red de centros para el cuidado de los niños en barrios y aldeas. Tenían cuartos para que las madres pudieran alimentar a sus recién nacidos durante las horas de trabajo y tenían guarderías para los menores de siete años que no habían empezado la escuela.

Las organizaciones de los barrios, las fábricas, las escuelas o las cooperativas campesinas se encargaban de organizar los centros de cuidado de niños y las guarderías. En las escuelas enseñaban a enfermeros y maestros a cuidar niños. En la mayoría de las ciudades, la Federación de Mujeres inició una serie de clases para enseñar el cuidado colectivo de los niños. Al principio no había suficientes centros para cuidar niños en el campo, o eran demasiado pequeños y no tenían mucha experiencia. Pero con el Gran Salto Adelante de 1958-59, la situación cambió en gran medida.

El Gran Salto Adelante fue un enorme movimiento popular que inició Mao. Fue un gran paso adelante en el desarrollo económico, especialmente en el campo, donde movilizaron a los campesinos para desarrollar la agricultura y pequeñas industrias locales. Cambió tradiciones y modos de pensar esclavizadores. La liberación de la mujer fue un tema central en esa campaña. Se establecieron granjas colectivas y enormes comunas que contaban con docenas de miles de campesinos. Con todo eso, la familia dejó de ser el centro de la vida y, a medida que la vida económica se socializaba, se fueron estableciendo las bases para socializar otras cosas, como el cuidado de los niños.

La socialización del cuidado de los niños fue algo nuevo para China, y el Partido Comunista tuvo que envolver a las masas de mujeres para establecer las guarderías y los jardines de infantes. De no haber sido así, no hubiera podido tomar en cuenta las necesidades y preocupaciones de las mujeres. A su vez, ellas no estarían muy dispuestas a dejar sus hijos en una institución que se había creado sin su participación. Además, no se hubiera movilizado a las masas de mujeres para luchar contra las ideas y costumbres atrasadas que había que atacar para "sacar del hogar" a la mujer.

Después de un poco de investigación en un barrio o aldea, los líderes del Partido Comunista reunían a las mujeres para platicar sobre sus problemas y preocupaciones. Juntos organizaban centros para cuidar los niños según las necesidades de la comunidad. Repartían tareas y decidían el método de pago. Después de establecer el centro, se reunían con frecuencia para resolver los problemas de los padres o del personal del instituto.

En una aldea tuvieron problemas consiguiendo trabajadores para la guardería; la mayoría de las mujeres preferían ir a trabajar en el campo con los hombres. Tanto las mujeres como los hombres menospreciaban la tarea de cuidar los niños, y las ancianas no eran capaces de cuidar solas todo un cuarto de traviesos niños y bebés. Esta aldea resolvió el problema enviando jóvenes solteras a aprender el cuidado colectivo de niños. Luego, con la ayuda de ancianas, se encargaban de pequeñas guarderías. Como parte de su trabajo, las ancianas contaban a los niños sobre el pasado, sobre la opresión del pueblo en la vieja sociedad.

La socialización del cuidado infantil liberó a millones de mujeres para participar en la construcción del socialismo. En 1952, la cantidad de guarderías en fábricas, minas, organizaciones estatales y escuelas era 22 veces mayor, en comparación con 1949. La situación mejoró durante la década de los 50 (y especialmente durante el Gran Salto Adelante) y también se socializaron otras tareas del hogar como cocinar, la costura y moler cereales. Para 1959 se calcula que en las zonas rurales había casi cinco millones de guarderías y jardines de infantes, más de 3,5 millones de comedores populares y gran cantidad de molinos de harina y costurerías.

En las ciudades las organizaciones de vecinos organizaron centros de servicios colectivos, entre los cuales había ``guarderías públicas'' y comedores populares. Algunos eran bastante grandes, a los que asistían centenares de familias; otros eran más sencillos y asistían docenas de familias. Los padres trabajadores recogían a sus hijos después del trabajo y los podían llevar a comer en los comedores populares o llevar la comida a la casa. En otras ciudades se establecieron servicios de ``comida a domicilio'' para los enfermos o para los que tenían que quedarse en la casa cuidando a niños enfermos.

En las fábricas, las guarderías tenían diferentes sistemas: de medio día, de día entero, de 24 horas y semanales. El horario dependía del horario de la fábrica. Estaban situadas lo más cerca posible al trabajo.

En la China socialista se prestó mucha atención al establecimiento de guarderías. Prueba de eso es lo rápido que se extendieron. Por ejemplo, en la ciudad capital de Pekín en 1959 había 1250 jardines de infantes y guarderías que cuidaban a 62.000 niños. ¡En 1960 había 18.000 guarderías y jardines de infantes que cuidaban a 600.000 niños!

Junto con la enorme expansión del cuidado colectivo de niños, también se establecieron en Pekín 12.000 comedores populares, más de 1200 servicios de reparaciones y 3700 centros de servicios, donde se podía dejar ropa para remendar o para lavar. También se abrieron centros donde se podía dejar a los hijos un rato mientras se hacían compras, se veía una película o se asistía a clases.

LA REVOLUCION CULTURAL ERRADICA MAS PROFUNDAS CADENAS TRADICIONALES

En 1966 Mao lanzó la Gran Revolución Cultural Proletaria, cuyo propósito era tumbar del poder a los líderes del Partido Comunista que querían regresar al capitalismo. A todo nivel social se movilizó a las masas para luchar sobre el destino de la sociedad: ¿seguir construyendo el socialismo y combatiendo las desigualdades y diferencias de clase, o regresar a la pesadilla capitalista donde la ley del más fuerte y el dinero lo deciden todo?

La Revolución Cultural atacó todas las antiguas tradiciones y costumbres de la sociedad de clases. La lucha contra la opresión de la mujer fue una parte importante de esta ``revolución dentro de la revolución''.

Los que querían el capitalismo, querían parar la revolución a medio camino; no querían desarmar la estructura familiar tradicional y promovían ideas atrasadas contra la mujer. Los altos funcionarios del partido que ``seguían el camino capitalista'', como Lin Piao, pupularizaban ideas confucianas, como el ``autodominio y retorno a los ritos'', o sea, la idea de que todos deben aceptar su ``puesto'' en la jerarquía social, así como la idea de que la mujer solo debe de preocuparse de la familia y los hijos. Lanzaron críticas contra las guarderías, diciendo que no se cuidaba bien a los niños y que antes de colectivizar el cuidado de los niños había que desarrollar la economía.

Esos altos funcionarios movilizaron sectores de la sociedad que promovían ideas atrasadas y tradicionales contra la mujer. Sabotearon el trabajo de socializar las tareas del hogar y el cuidado de los niños. Pero a pesar de ellos, se logró mucho en la colectivización de las tareas del hogar por toda China.

La socialización del trabajo del hogar y del cuidado de los niños en la China revolucionaria no fue pareja en las ciudades y el campo. En 1971, el 90% de las mujeres chinas trabajaban fuera del hogar pero la colectivización del cuidado de los niños estaba rezagada. En las ciudades, un 50% de los niños entre uno y tres años podía ir a una guardería, mientras que el otro 50% era cuidado en la casa, principalmente por los abuelos. En el campo, el porcentaje de niños en guarderías colectivas era menor.

La socialización del cuidado de los niños fue parte de la lucha de clases en China y un gran paso hacia la emancipación de la mujer. Las ``cosas nuevas socialistas'', como el cuidado colectivo de los niños, fueron el resultado de tremenda lucha ideológica y política. Además, cuando la mujer salió del hogar y se unió a la lucha para transformar la sociedad, desafió y rompió con miles de años de tradición. Bajo la dirección de Mao, millones de personas obraron conscientemente para eliminar todas las desigualdades y formas de opresión. Y las cosas nuevas socialistas que se forjaron por medio de esa lucha, como la colectivización del cuidado de los niños, fueron grandes logros y avances históricos.
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Este artículo se puede encontrar en español e inglés en La Neta del Obrero Revolucionario en:
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Cartas: Box 3486, Merchandise Mart, Chicago, IL 60654
Teléfono: 773-227-4066 Fax: 773-227-4497
(Por ahora el OR/RW Online no se comunica por correo electrónico.)

fuente: http://revcom.us/a/v21/1020-029/1024/chdcare_s.htm

jueves, 3 de febrero de 2011

Jowell & Randy dispuestos a combatir la violencia machista

Rita Portela López, EL VOCERO (February 2nd, 2011)
fuente: http://www.vocero.com/escenario-es/jowell-randy-dispuestos-a-combatir-la-violencia-machista



“Ahora nuestra voz tiene un peso”. Con esa aseveración Jowell & Randy mostraron interés en erradicar la violencia en contra de la mujer a través de sus canciones. Su iniciativa parte de que la situación los ha tocado en lo personal.


Y es que de niño Randy sufrió en carne propia como su madre tuvo que huir una y otra vez de un padrastro abusador.


“Eso no es algo que me paso diciendo por ahí, pero que me hace pensar en el tema. Mi mamá fue víctima y cuando pequeño recuerdo que nos tuvimos que ir a vivir al Hogar Julia de Burgos y me cambiaron de escuela muchas veces. Mi padrastro estaba loco y amenazaba con matarla. Vi otras madres en las mismas y compartí con otros niños y eso es malísimo. Siento que llego el momento de hacer algo porque a veces mi mamá no se atrevía a llamar o salir de la casa, incluso, cuando tenía tiempo de hacerlo mientras el tipo estaba trabajando”, confesó.


De esta manera, los artistas optaron por dedicar el sencillo “Good Bye” a la causa e incluso rodaron un vídeo en Miami, bajo la dirección de Marlon Peña, en el que muestran escenas de violencia y motivan a las chicas a “dejarlo” y seguir hacia delante. “El que hablemos de un tema tan importante no significa que tengamos que ponernos tristes. Nosotros estamos enfocados en llevar alegría, porque nuestro negocio es entretener por eso el tema trata de dejar a esa persona e irte a disfrutar”, señaló Jowell.


“Sabemos que entre nuestros fanáticos hay muchos maltratantes y queremos que sepan que eso no se hace. Que antes de darle un puño a una mujer mejor se vayan”, añadió.


El rapero fue más allá al ponerse a la disposición del Gobierno para protagonizar campañas en contra de la violencia machista. “Nosotros vamos a empezar con ‘Dile Good Bye’ pronto porque nos interesa mucho, las cifras son increíbles y esto no puede seguir así”.


Dijo además que sus seguidores reciben los mensajes de las personas con las que se identifican. Todo esto en relación a que figuras como Olga Tañón se han involucrado en campañas similares. “Yo no escucho a Olga Tañón. Sé que es una de las artistas más importantes de Puerto Rico, pero le prestaría atención a algo como esto si viene de Daddy Yankee o de Wisin & Yandel. Soy muy real y tal vez digan que soy un cafre o un charlatán, pero la cuestión aquí es que no abusen de las mujeres. El que quiera escuchar lo que hizo Olga perfecto, pero yo le pienso hablar a los del caserío y a los del barrio donde de verdad se están matando. Entro al punto si tengo que hacerlo y sin guardaespaldas”, recalcó Jowell.


Los intérpretes de “Suegra” y “Loco” enfatizaron en la idea de hacer valer su voz por lo que no se detendrán hasta “que hagamos la diferencia”. “No apoyamos al hombre que le pega a las mujeres y queremos que la gente entienda que exhortamos a todo el mundo a que se una a ‘Dile Good Bye’ porque esto es algo que nos preocupa mucho tanto o igual que la criminalidad”, sostuvo.


El dúo de raperos, conocido como “Los más sueltos”, se convirtieron ayer en portavoces de la bebida energizante A Blast alegando que “es como un juguito” a diferencia de otros de éstos productos. “Nos unimos a esta firma porque nos gustó la bebida. Si Randy no me da el visto bueno no lo hacemos porque a él no le gustan esas cosas, pero cuando la probó le gustó. Me dijo que parecía un juguito”, señaló Jowell al destacar que está conciente del cabildeo que existe en la legislatura del país por subir la edad de los que ingieren este tipo de bebida. En otras palabras que solo sean los mayores de edad los que puedan adquirirla. “Eso todavía no se ha aprobado y podrían caernos chinches (problemas) con nuestros fanáticos porque nuestro público es bien variado va desde los 12 a los 30 años. Estamos claros, porque somos bien reales, que esta es una bebida que no atenta contra la salud. Estamos listos para lo que venga”, indicó.

martes, 11 de enero de 2011

Camarada Chiang Ching: Un fragmento del libro de Roxane Witke





Nota de redacción: Ariel Colmenares
La lucha por la emancipación de la mujer tiene en Chiang Ching a una gran líder revolucionaria. Ni las calumnias de la podrida camarilla reaccionaria que hoy explota y aniquila a miles de trabajadores y oprime a la mujer en China podrán destruir la obra de Chiang Ching y el ejemplo luminoso que esta gran mujer representa en nuestro pueblo, y las mujeres deben seguir su ejemplo y romper las cadenas de la tradición que las subyuga y las hace ver como sexo débil o inferiores al hombre como lo predica la biblia y toda la vieja cultura reaccionaria promovida por el viejo Estado burgués. A continuación, un fragmento del libro Comrade Chiang Ching, de Roxane Witke. Dicho fragmento apareció en http://www.forocomunista.com/t6563-camarada-chiang-ching pero con algunas fallas que he tenido la satisfacción de corregir. El libro mencionado es de suma importancia y necesariamente se le pediría a quien lo tenga que tipee el libro y por favor lo suba al internet para que se encuentre a disposición de las masas. Aquí el texto:


Camarada Chiang Ching
por Honecker el Dom Oct 24, 2010 9:18 pm
Estoy leyendo este libro, de la norteamericana Roxane Witke. Aqui os dejo un esbozo de la obra.


Erguidos, con las miras en el horizonte, firmes ante el aislamiento, calumnias, tortura y peligro de muerte, con desdén conquistador por los aullidos de bestias moribundas y los gemidos de traidores miserables; no es la arrogancia hinchada de los que miden sus ganancias según el sufrimiento de las masas y cuyo futuro es nulo, sino la confianza de una fuerza recién nacida y autoliberadora cuya poder son los miles de millones que comienzan a despertar".


Bob Avakian, Presidente del PCR
Sobre la heroica posición de
Chiang Ching y Chang Chun-chiao
Enero, 1981


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El 14 de mayo, los oprimidos del mundo perdieron a una gran líder. La noticia de la muerte de Chiang Ching entristeció e hizo sentir una profunda pérdida revolucionarios de todo el mundo a los que aprendieron de Mao y la Revolución Cultural. Pero los de arriba han callado el significado de la vida y muerte de Chiang Ching y muchos no saben sobre ella más que las mentiras y calumnias que ven en la prensa burguesa. Está claro que la clase dominante odia todo lo que representa Chiang Ching. Pero eso debe despertar la curiosidad de los oprimidos. El pueblo necesita saber sobre ella porque fue una de los líderes revolucionarios más grandes de nuestros tiempos. Y deja un legado y espíritu de rebelión a que debemos aspirar todos los que soñamos con un mundo libre de explotación y opresión.


Chiang Ching dedicó toda la vida a los del fondo de la sociedad: las masas oprimidas de obreros y campesinos que rompieron las cadenas de la tradición, que se atrevieron no solo a tomar el Poder en China sino a seguir revolucionando toda la sociedad, de arriba abajo.


Mao dijo: "Ser resuelto, no temer a ningún sacrificio y superar todas las dificultades para conquistar la victoria". Y esa fue exactamente la clase de vida que vivió Chiang Ching desde el momento que empezó a ser revolucionaria hasta el día que murió. Como mujer, luchaba contra el peso de la tradición y arrastró enormes obstáculos toda la vida. Fue un verdadero ejemplo de lo que significa "desencadenar la furia de la mujer como una fuerza poderosa para la revolución".


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Chiang Ching nació en la provincia oriental de Chantun en 1914 y se unió al Partido Comunista en 1933, a los 19 años. El partido la mandó a Shanghai, donde se hizo artista de cine y teatro, trabajó con la compañía de Trabajo y Estudio de Shanghai y enseñó en una escuela nocturna para trabajadores. Pero Chiang quería crear obras culturales que se relacionaran más con la lucha revolucionaria. Así que después de unos pocos años pidió que la mandaran a Yenán, la base de apoyo revolucionario establecida bajo la dirección de Mao Tsetung. Llegó a Yenán en 1937 para trabajar con la Unidad de Filmación de Documentales, y conoció a Mao. Durante 40 años serían íntimos camaradas, unidos por el odio al enemigo y el amor al pueblo.


A Mao le interesaban mucho el teatro, los conciertos, la poesía y el arte, y admiraba a las artistas y actrices emancipadas. Sabía que ellas tropezaban con las ideas tradicionales de que las actrices eran mujeres de "mala fama". Como ellas, él reconocía el importante papel del arte y la literatura para moldear la opinión pública. La línea de Mao era que el arte debía servir a la causa revolucionaria. Y fue en el contexto de su aspiración común de crear un arte al servicio del pueblo que Mao y Chiang Ching se conocieron y se enamoraron. El matrimonio hizo muy feliz a Mao y lo hizo entender mejor los problemas del arte y la literatura. Chiang Ching lo influenciaría en esa esfera toda la vida.


Los enemigos de Mao dentro del partido se opusieron a su casamiento. Pero Mao y Chiang estaban resueltos a casarse y el Buró Político del partido finalmente les dio permiso, pero con la ultrajante condición de que Chiang no asumiera ninguna posición en el partido ni participara en asuntos políticos. Incluso en las filas revolucionarias había hombres que se aferraban a las ideas feudales de la inferioridad de la mujer y se horrorizaban ante la idea de una revolucionaria fuerte. Desde entonces en adelante Chiang tuvo que luchar para ser reconocida como líder por derecho propio. Corrían chismes sobre ella. A menudo, cuando los enemigos de Mao querían atacarlo pero tenían miedo de hacerlo abiertamente, comenzaban algún rumor sobre Chiang.


En 1949, el proletariado revolucionario liberó a China y las masas comenzaron construir una nueva sociedad. Era una sociedad socialista con la meta de eliminar toda la opresión y la desigualdad. Una sociedad que movilizó a millones para transformar todas las esferas, ya sea económica, política, filosófica o cultural. Y con la transformación radical de toda la sociedad, la lucha por la liberación de la mujer también avanzó.


Por primera vez, las mujeres de China tenían derechos iguales. El gobierno prohibió la brutal práctica de los casamientos arreglados a la fuerza y le dio a la mujer derecho a divorciarse. Prohibió tratar a las esposas como esclavas domésticas y animó a las mujeres a tomar la iniciativa y unirse a la lucha por construir una nueva sociedad. Fue un movimiento radicalísimo que jaló a la dirección revolucionaria a muchas mujeres y destacó a Chiang Ching como una gran líder revolucionaria.


TOMANDO POR ASALTO A LAS MOMIAS CULTURALES
"En el mundo actual, toda cultura, todo arte y literatura pertenecen a una línea política determinada. No existe, en realidad, arte por el arte, ni arte que está por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la política o sea independiente de ella".


Mao Tsetung, 1942


Intervenciones en el foro de Yenán sobre Arte y Literatura


En la década de los 60, Chiang Ching pasó largos períodos en Shanghai, recuperándose de graves problemas de salud. En ese tiempo asistió al teatro, al cine y otras presentaciones artísticas. Lo que descubrió le chocó y preocupó. Muchas de las obras culturales que vio contradecían directamente las metas de la sociedad socialista. Encontró que prosperaba un "teatro de los muertos": una cultura que promovía las viejas ideas, prácticas y costumbres de las clases explotadoras. Una esfera dominada por conservadores opuestos a la eliminación del privilegio y la desigualdad.


Una de las características de la sociedad socialista es que todavía hay clases y lucha de clases. ¿Seguiría China por el camino socialista o la arrastrarían de vuelta al capitalismo? Las viejas ideas y prácticas persistían: sin un buen empujón no caerían. Y dentro del partido muchos dirigentes actuaban como guardianes del privilegio en vez de líderes de la rebelión contra lo antiguo. Esas eran las fuerzas que Chiang Ching encontró guiando el trabajo cultural del partido. Informó:


"En nuestras óperas reinan emperadores, reyes, generales, cortesanos, letrados y beldades, y para colmo espíritus y monstruos.... En nuestro país hay más de 600 millones de trabajadores, campesinos y soldados, pero apenas un puñado de terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos malos, derechistas y burgueses. ¿Serviremos a este puñado o a los 600 millones? Los cereales que comemos los cultivan campesinos, la ropa que nos ponemos y las casas en que vivimos las hacen los trabajadores, y el Ejército Popular de Liberación hace guardia en los frentes de defensa nacional. Sin embargo no los representamos en la ópera. Artistas, permítanme preguntarles ¿cuál es su posición de clase? ¿Y dónde está la `conciencia' de artista de que siempre hablan?"


Chiang Ching le dio voz a una nueva generación de artistas y público que hacían urgentes demandas. La sociedad estaba cambiando y ellos querían teatro, ballet, música y otras formas artísticas que tomaran en cuenta esa nueva conciencia. Querían obras culturales que denunciaran la vieja sociedad que lucharon tan duro por tumbar. Y querían una cultura que apoyara e impulsara la continua lucha para transformar radicalmente a la sociedad, y no obstaculizarla. Chiang Ching estaba de acuerdo y tomó la delantera para desarrollar una nueva cultura revolucionaria, que las masas adoptaron ampliamente.


De Pekín a Shanghai trastornó la rutina tradicional y se ganó el odio de las fuerzas conservadoras que dirigían el trabajo cultural del partido. Chiang Ching había pasado la década de los 50 investigando y estudiando la esfera del arte y literatura, así que para la década del 60 estaba lista para trabar lucha con los revisionistas como Chou Yang, el ministro de Cultura, quien se oponía tenazmente a representar óperas con temas revolucionarios. Chiang dirigió y desató esa lucha. Habló con artistas, actores y músicos, animándolos a aplicar la línea de Mao sobre el arte y la literatura. Sin consultar con las autoridades respectivas, entró en los teatros y compañías de ballet, y habló directamente con los artistas. Los alentó a criticar el "arte burgués" y a los dirigentes del partido que lo promovieran. En el Teatro Chino de Opera de Pekín, el Teatro de Shanghai de Opera de Pekín, en las academias de ballet de Pekín y de Shanghai, y en muchas partes animó a talentosos artistas jóvenes a oponerse a los anticuados líderes conservadores y crear nuevas obras.


Muchas veces Chiang Ching tuvo que "ir contra la corriente". Los enemigos de la revolución saboteaban su trabajo y la atacaban y calumniaban. Y hubo veces cuando ella y los demás camaradas que seguían la línea de Mao estaban claramente en la minoría. Pero Chiang Ching tenía mucha fe en las masas y contó con ellas para librar la lucha para una nueva cultura revolucionaria. Fue la primera en proponer la "combinación de tres en uno", como método para crear buenas obras modernas. La idea era combinar en grupos directivos cuadros del partido, dramaturgos y masas. Los cuadros proponían un tema; los dramaturgos lo estudiaban, hacían investigación en el seno del pueblo y escribían un drama. Después las masas, que conocían el tema porque lo vivían, discutían la obra y daban su opinión. Así se desarrollaron las obras modelo como el famoso "Destacamento femenino rojo". Finalmente las representaban no solo las grandes compañías profesionales sino toda clase de grupos pequeños de las ciudades y el campo. Más tarde usarían el método de "tres en uno" como modelo para el Comité Revolucionario: la nueva forma de organización directiva desarrollada durante la Revolución Cultural.


OPERA REVOLUCIONARIA DE PEKIN
Chiang Ching es mejor conocida como creadora de la nueva Opera revolucionaria de Pekín. Fue una de las primeras victorias de la Revolución Cultural: la primera salva de una lucha que opuso los partidarios de Mao a los "seguidores del camino capitalista" del partido. Había muchísimo en juego en esa batalla. Chiang Ching sabía que si los enemigos de Mao podían controlar la propaganda y cultura tendrían mucho poder para promover sus ideas. Si los revolucionarios permitían que "emperadores y príncipes" dominaran en la esfera cultural, eso pronto infectaría la estructura social y económica de la sociedad socialista.


La Ópera de Pekín tenía raíces en siglos de arte folclórico, pero era un producto del feudalismo y representaba a una clase privilegiada. Incluso en el socialismo esa forma de arte se resistía al cambio. Las óperas modelo conservaron muchos de los elementos artísticos de la ópera clásica, pero trataban temas políticos actualizados. Chiang Ching también encontró formas de darle más fuerza e impacto a la música tradicional. Agregó instrumentos occidentales, como instrumentos de viento, el timbal, el piano y el harpa. Así podían expresar mejor la variedad de emociones humanas. Y los principales personajes eran las masas y los héroes y heroínas de la revolución. Era un ejemplo de integrar el rico patrimonio cultural de la China en un nuevo arte socialista. Como dijo Mao en 1963: "Las óperas deben desarrollar lo nuevo a partir de lo antiguo; no lo antiguo de lo antiguo".


Los altos funcionarios del partido a cargo de la cultura trataron de bloquear las innovaciones de Chiang Ching. Rechazaron obras de trabajadores y campesinos jóvenes con el pretexto de que eran "inferiores desde un punto de vista técnico" o que los artistas eran "desconocidos". Les ponían obstáculos a las nuevas producciones o las saboteaban: los teatros estaban ocupados, no había lugar para ensayar, no les hacían publicidad. Y repetidas veces intentaron silenciar la dirección de Chiang Ching. Por ejemplo, en un festival de ópera del otoño de 1964 ella hizo un importante discurso sobre la revolución de la Opera de Pekín. Pero eso no se informó hasta tres años más tarde, en 1967.


DIRIGIENDO A LAS MASAS EN LA CREACION DE LA HISTORIA
La intensa lucha de la esfera cultural templó y adiestró a Chiang Ching para batallas más grandes. Quedaba por verse: ¿podría mantener el Poder el proletariado o se lo arrebatarían los dirigentes del partido que querían restaurar el capitalismo? Mao sabía que el problema no podía resolverse echando del partido a un puñado de enemigos; llamó a los millones de masas a lanzarse a la lucha. En ese levantamiento masivo, Chiang Ching se destacó como una gran dirigente.


Chiang Ching ayudó a dar lo que Mao llamí "la señal" para comenzar la Revolución Cultural. Bajo su dirección y la de Mao, se escribió una crítica de la obra: "A propósito de la pieza histórica titulada La destitución de Jai Rui", que era un ataque poco disimulado contra la revolución. Ese artículo fue el toque de clarín que llamó a las masas a denunciar y a botar a los seguidores del camino capitalista dentro del partido. Chiang Ching también dirigió la publicación de la Circular del 16 de Mayo, la importantísima declaración de principios que detalló las metas y métodos de la Revolución Cultural.


El 25 de mayo de 1966 unos estudiantes pusieron en una pared de la Universidad de Pekín lo que Mao llamaría el "primer cartelón de grandes caracteres marxista leninista". Era una crítica del presidente de la universidad y otras autoridades del partido. Mao los apoyó y pidió que el texto se radiodifundiera y publicara en los periódicos. En la Universidad de Pekín pronto estalló una lucha popular que se regó a otras universidades. Chiang Ching reconoció la importancia del levantamiento y decidió viajar a la Universidad de Pekín. Quería hablar con los estudiantes e investigar la situación de primera mano. Encontró que los "equipos de trabajo" que el partido había mandado a Pekín para "guiar" la lucha en realidad pretendían sofocar y desviar a los estudiantes rebeldes.


Chiang Ching se identificó con los estudiantes y tenía enorme prestigio entre ellos. Cuando se formaron los primeros Guardias Rojos ella los defendió y los alentó. Cuando fue nombrada directora auxiliar del grupo central a cargo de la Revolución Cultural, asistió a siete de los ocho mítines de los Guardias Rojos celebrados en Pekín. Más tarde, empezó a cobrar influencia entre los estudiantes una línea ultraizquierdista que incitaba a la violencia para resolver las diferencias en el seno del pueblo. Cabía el peligro de que saboteara la línea de Mao, así que Chiang Ching se zambulló a combatirla. Le dijo a los estudiantes: "No golpeen a otros. La lucha física solo afecta la carne y los huesos; la lucha de razonamiento afecta el corazón".


Chiang Ching también ayudó y apoyó a los trabajadores que se levantaron contra los "seguidores del camino capitalista" en posiciones de autoridad en sus fábricas. En diciembre de 1966, animó a los trabajadores de la Federación Sindical a levantarse y realizar una de las primeras tomas del Poder.


A medida que la Revolución Cultural cobró impulso, los derechistas del partido siguieron oponiéndose a los cambios revolucionarios que se estaban forjando en las esferas de la economía, salud pública, educación y cultura. Chiang Ching nunca se cansó de movilizar a las masas para impedir que los reaccionarios volvieran a poner al mando a los "expertos" y minaran los métodos socialistas. Y cuando Deng Xiaoping y tipos de esa calaña dijeron que China debía abrir sus puertas al capitalismo occidental, Chiang Ching y otros camaradas revolucionarios los denunciaron e hicieron ver que era un plan para vender el país.


Mientras dirigía la Revolución Cultural, Chiang Ching continuó jugando un papel importante en la lucha por desarrollar una cultura revolucionaria. En noviembre de 1966, como asesora cultural del Ejército Popular de Liberación, llamó a los soldados a empuñar pluma, pintura, batuta y cámara y unirse a la lucha por desarrollar arte al servicio del pueblo.


En 1976, cuando los enemigos de Mao revoloteaban a su alrededor, preparándose para un golpe militar, Chiang Ching, Chang Chun-chiao y otros tomaron últimas medidas para impedirlo y salvar la revolución.


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En octubre de 1976, poco después de la muerte de Mao, los reaccionarios seguidores del camino capitalista dieron el golpe que se les había impedido dar por 10 años. Arrestaron a Chiang Ching y en 1981 la enjuiciaron por su papel en la Revolución Cultural. La sentenciaron a la pena de muerte. Pero los nuevos emperadores de China tenían miedo de que su ejecución prendiera una rebelión, y más tarde cambiaron la sentencia a cadena perpetua.


A pesar de que estaba presa, su optimismo revolucionario y espíritu de rebelión trascendió los muros de la censura y mentiras. Durante una década siguió denunciando al gobierno de Deng Xiaoping y nunca abandonó su posición de que "¡se justifica la rebelión contra los reaccionarios!" Poco antes de su muerte salieron informes de que al leer los periódicos, ella acusaba: "Esta no es la línea revolucionaria del Presidente Mao".


Ahora que Chiang Ching está muerta, los opresores siguen calumniándola y mintiendo sobre su vida. Saben lo que significa para los oprimidos tener una dirigente como ella. Saben que las lecciones de su vida son un arma poderosa para todos los que quieren tumbar el sistema y construir una nueva sociedad.


Chiang Ching siempre mantuvo las miras en la meta de la revolución mundial, y su fe en las masas le dio la fuerza y optimismo revolucionarios que le permitieron seguir firme durante tiempos tumultuosos y peligrosos. Estaba dispuesta a perderlo todo para ganarlo todo. Y estaba dispuesta a morir. Por todo eso los defensores de la opresión odian a Chiang Ching y nunca pararán de mentir y engañar con fines de enterrar su legado. ¡Pero no se lo podemos permitir! El pueblo debe enseñar la verdadera historia de Chiang Ching. Debemos recordarla y sostener la causa revolucionaria por la que ella vivió y murió.